Si los políticos fuesen una academia de aficionados que se solazaran discutiendo, bien podríamos olvidarlos; pero ocupan alternativamente las sillas de mando, disponen de la fuerza pública, resuelven altas cuestiones que afectan á lo actual y á lo venidero, imponen tributos, y lo que es más, los recaudan; no es dable prescindir de lo que hacen y dicen, porqué a todos nos tocan sus obras y sus palabras. "No quiero pensar en política": así hablan algunos; pero la dificultad está en que los sucesos os forzarán á ello; si el edificio arde, no vale el permanecer tranquilo en un departamento imitando al literato, á quien avisaron de que había fuego en la casa, y respondió muy sereno: "decídselo a mi mujer, ella es la que cuida de mis asuntos caseros".
Jaume Balmes,
Escritos políticos.
Ben mirat, tampoc s'ha fet gran cosa des de mitjans del vuit-cents....